PLUMAS / ABRIL 30, 2021

Por Ricardo Cruz
Hoy comienzo con este espacio, la verdad es la primera vez que hago esto, claro, me refiero a escribir en una columna y me metí en esta onda para recomendarles rutas, darles tips y consejos de lo que todo amante de los paseos en bici debe conocer.
No soy un gran experto, pero le doy a los pedales con toda la pasión que tengo y quiero compartir ese gusto por conocer nuevos lugares mientras le das vueltas en la cabeza a todo esto llamado vida.
Hoy empezaré por recomendarles la ruta del Cerro de la Estrella, está ubicado al oriente de la Ciudad de México, aunque puede parecer sencillo, en verdad les digo que es buen reto con miras a enfrentar puertos realmente exigentes.
La manera más fácil de llegar es por Avenida Ermita Iztapalapa, si vienes de poniente a oriente, encontrarás la calle Camino Cerro de la Estrella, ahí es donde las cosas se empiezan a poner chingonas.
Toma fuerzas y empieza a pedalear en dirección al cerro, la misma avenida te irá llevando, tendrás que usar tu plato más pequeño y tu piñón más grande para no quedarte a media subida, si traes fija bueno a darle no hay más, pero eso sí, recuérdalo: TODO ESTÁ EN TU MENTE.
El asenso no tiene más de 2.5 kilómetros de distancia así que aunque parezca que no llegarás deberás concentrarte y tener calma, la meta está más cerca de lo que para ese momento te parecerá. Recuerda que te espera una vista fenomenal del oriente de la Ciudad y el contacto directo con la zona arqueológica que ahí aguarda.
Pasando la primera subida, de tu lado izquierdo encontrarás tres cruces que son famosas por que ahí se lleva acabo el ritual de crucifixión de Jesucristo, en Semana Santa. Si eres católico, pídele apoyo porque las cosas comienzan a ponerse buenas, claro, nada que no puedas superar.
Sigue de frente como lleva el camino, por tu derecha toparás con la pluma de acceso, justo ahí comienza el ascenso más importe del recorrido, toma fuerzas nuevamente sigue como va el camino hasta llegar al mirador en donde podrás observar todo el sur, centro y norte de nuestra Ciudad.
En caso de sentirte muy cansado ahí puedes tomar un respiro mientras te tomas la foto del recuerdo, ya sabes, la selfie y toda la cosa para subirla en chinga a tu Facebook y contagiar a otras personas a enfrentarse a retos como los que te gustan.
Después dirigirte a la zona arqueológica que está poquito más adelante, esta enrejada y tendrás que accesar por la única entrada que está frente a la Cueva de Diablo, también muy famosa por las historias que se cuentan de ese lugar: rituales satánicos, que el diablo se le aparece a la gente, que ahí se encuentran niños perdidos y más.
Bueno, la forma de subir a la pirámide es muy muy fácil ya que pusieron rampas para que el acceso sea más amistoso, una vez llegando disfruta de la gran vista, el momento, tu momento, contempla las ruinas y escucha cómo te hablan de los grandes momentos que vivió ese lugar.
Si la visita la realizas entre semana encontrarás un lugar con poca gente, no así los fines de semana que acude mucha gente deportista.
Por último te recomiendo algo: por momentos sentirás que no puedes, que mejor buscarás otro deporte, no te rindas, nunca te rindas, cuando llegues a la cima verás que valió la pena por ti y para ti.
Notas relacionadas